SVB Y DESFIBRILACION SEMIAUTOMATICA

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Duración: 60 horas
MODALIDAD: Mixta

Objetivos del curso:
El curso tiene por objetivo el aportar los conocimientos y las destrezas necesarios para poder realizar una primera atención de la parada cardíaca hasta el momento de la llegada de los equipos especializados.
Por ello los alumnos al finalizar el curso deben ser capaces de:
– Identificar: Una pérdida de conciencia. La ausencia de respiración. La presentación de una parada cardiorrespiratoria.
– Alertar al 112 o al dispositivo de paradas si se encuentra en un Hospital.
– Aplicar las técnicas de RCP básica.
– Utilizar con rapidez y eficacia un desfibrilador semiautomático.
– Conocer los aspectos básicos del mantenimiento de un DESA.
– Saber cuáles son los datos esenciales para el registro y control de una parada cardíaca.
– Conocer y aplicar la normativa vigente según comunidad autónoma.
– Conocimientos básicos teórico/prácticos en primeros auxilios.
Temario del curso:
– Introducción al curso
– Que es el SOPORTE VITAL BÁSICO
– Cadena de supervivencia.
– Conducta PAS.
– Valoración Inicial.
– Evaluación Respiratoria.
– Maniobras RCP Adulto:
– Masaje Cardíaco
– Realización Boca a Boca
– Maniobras RCP Niño:
– Masaje Cardíaco
– Realización Boca a Boca
– Que es un DESA.
– Preparación y manejo DESA.
– Ejercicios prácticos de todo lo aprendido (RCP y DESA)
¿QUE ES UN DESA?
Los desfibriladores externos son equipos electrónicos provistos de un sistema de análisis del corazón que monitoriza el ritmo cardíaco y, cuando es preciso, liberan un choque eléctrico sin necesidad de que las personas que los utilicen sean expertos cardiólogos.
En la actualidad existen desfibriladores externos con una tecnología muy avanzada que permite su utilización a personas sin formación médica.
Su manejo es sencillo, ya que únicamente deben ponerse los electrodos adhesivos que lleva el aparato en la persona que ha sufrido un paro cardíaco y seguir las instrucciones. Los mejores son aquellos que están dotados de Tecnología de Onda Bifásica que proporciona la descarga adecuada dependiendo de la impedancia de cada paciente y además entran en funcionamiento con sólo abrirlos, dando mediante claras instrucciones de voz las pautas a seguir y accionamiento con un solo botón, lo que ahorra un tiempo vital en el salvamento.
El modelo habitual es el desfibrilador semiautomático externo o DESA, que proporciona la descarga mediante la pulsación de un botón.
¿POR QUE UN DESA FUERA DE UN HOSPITAL?
De las aproximadamente 70.000 personas que sufren un ataque al corazón cada año en España, el 30 por ciento fallece antes de llegar al hospital, y cada minuto que pasa disminuye en un 7% las posibilidades de supervivencia. “Diez minutos después las posibilidades son nulas”, apunta Juan Roca, presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).
Un 80 por ciento de las paradas cardíacas se produce fuera del entorno hospitalario y sólo la cuarta parte de ellas se atienden de manera correcta. Pero si se aplican desfibriladores en menos de 3 minutos desde que se produce la parada cardíaca, la supervivencia aumenta un 73 por ciento, y si se hace en menos de 5 minutos, las posibilidades llegan hasta el 50 por ciento. De ello se deduce que “un gran número de estas personas podrían salvar su vida si tuvieran un desfibrilador cerca, ya que la asistencia inmediata tras la parada es fundamental”.
Instalar estos desfibriladores en lugares públicos, como centros comerciales, aeropuertos o instalaciones deportivas, reduciría en un 30 por ciento las muertes por infarto de miocardio, según SEMICYUC.
Obviamente esta afirmación se puede extender a oficinas, fábricas, comunidades de propietarios, medios de transporte y una casi ilimitada lista de lugares donde transcurren nuestras vidas.
Ante la urgencia con la que se debe actuar, resulta lógico pensar que los desfibriladores deben estar situados en lugar accesible.
Como ejemplo gráfico, deberían estar instalados como lo están los extintores de incendios. Los profesionales consideran que los desfibriladores deben estar ubicados (como en muchos aeropuertos americanos) a una distancia tal entre sí, que cualquier persona pueda llegar hasta ellos en un margen de tiempo de 60-90 segundos, de tal forma que en dos minutos se esté atendiendo a la víctima. Esta premisa es importante para determinar el número de desfibriladores necesarios en cada caso.
A diferencia de los que todos podemos ver en los hospitales, los desfibriladores externos semiautomáticos son equipos portátiles, de uso muy sencillo y de poco más de tres kilos de peso. El equipo va explicando lo que se debe hacer con voz alta y clara, analiza el ritmo cardíaco y determina si existe o no fibrilación. En caso afirmativo ordenará que se apriete un botón para producir la descarga eléctrica que permita restablecer el ritmo cardíaco. Si no existe fibrilación, si no es un infarto, el equipo nunca permitirá que se realice la descarga eléctrica y simplemente pedirá que se retiren los electrodos del pecho del paciente.
Es absolutamente seguro.

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